Destino Origen, nombre de la nueva colección de la compañía Primadera, lo resume todo. Sus diseños y superficies rinden homenaje a la riqueza natural, cultural y arquitectónica de Colombia.
La más reciente edición de Expoconstrucción y Expodiseño —feria que se llevó a cabo el pasado mayo en Corferias, Bogotá— fue el marco ideal para su presentación oficial. En este espacio, ubicado en el segundo nivel del pabellón 3, los visitantes pudieron experimentar de primera mano las seis nuevas referencias de producto —Bacatá, Bareque, Chircal, Maku, Sapán y Tauarí—, concebidas para conectar “la tradición con la innovación, inspiradas en paisajes, texturas y colores que hablan del origen y del futuro del diseño colombiano”, explican desde la empresa.
Detalles de Destino Origen por Primadera
Según Primadera, Destino Origen es “más que una colección, es una declaración de identidad y propósito (…); es parte de esa paradoja que habita en nuestras ciudades: lo ancestral aún vive entre el concreto, el barro aún sostiene edificios, la madera aún cuenta historias”. Además, esperan que esta línea se transforme en un viaje hacia un reencuentro con las raíces, no hacia un futuro desconectado.
Esta empresa colombiana, especializada en la fabricación de tableros aglomerados, es reconocida tanto en el país como en Latinoamérica por ser pionera en la reutilización de madera dentro de un modelo de economía circular. Su portafolio incluye referencias que tienen hasta un 60 % de madera reciclada.
De esta propuesta nos encanta:
1. El homenaje a la riqueza natural, cultural y arquitectónica de Colombia.
2. La compañía es líder en el reciclaje de madera urbana en Latinoamérica.
3. En Primadera utilizan un 30 % de madera preconsumo, entendida como subproductos de manufactura, entre los que se destacan los residuos de fabricación de escobas o de carpintería.
Hoy, esta red de pioneros arroja una luz sobre los desafíos frente a un clima cambiante. Distribuidos por todo el mundo, los exploradores e investigadores están demostrando lo conectados que están los innumerables paisajes de la Tierra y lo vulnerables que se han vuelto, razón por la cual Rolex se ha comprometido a apoyar este trabajo.
En la actualidad, Rolex Perpetual Planet Initiative respalda una gran variedad de proyectos destinados a proteger el planeta. Con este espíritu, la empresa ha establecido momentos claves a lo largo de los años y laureado a los pioneros que lideran la lucha por preservar algunos de los paisajes más sorprendentes y vulnerables, y a quienes habitan en ellos.
“Rolex se enorgullece de apoyar y destacar la extraordinaria labor de su red global de exploradores, quienes se dedican a proteger nuestro planeta, y de reconocerlos mediante el Rolex Poles, Mountains and Forests Moment”, afirman desde la compañía.
Así mismo, por intermedio de la Perpetual Planet Initiative, Rolex apoya a exploradores, científicos y conservacionistas que trabajan para preservar los polos, montañas y bosques, y su inextricable conexión en todo el mundo.
Más de las obras por Rolex
Uno de los proyectos más importantes liderados por esta iniciativa, en conjunto con la National Geographic Society, es un estudio de dos años de uno de los ecosistemas más críticos del planeta: el Amazonas.
La Expedición a la Amazonia de National Geographic y Rolex Perpetual Planet ha visto a siete equipos de investigadores viajar por la cuenca del río Amazonas para evaluar la salud de todo el sistema hídrico, desde la fuente de agua en los Andes hasta la desembocadura del río en el Atlántico.
Con 1.100 afluentes, el sistema puede considerarse un elemento vital del planeta. Dirigidos por exploradores de National Geographic, científicos, narradores y miembros de la comunidad local, los equipos están respondiendo preguntas críticas sobre los impactos del cambio climático para proteger la selva tropical más grande del mundo.
“Durante casi un siglo, Rolex ha apoyado a exploradores pioneros que han superado los límites del esfuerzo humano”. La compañía ha pasado de defender la exploración en aras del descubrimiento a proteger el planeta, comprometiéndose a brindar respaldo a largo plazo a personas y organizaciones que utilizan la ciencia para comprender los desafíos medioambientales actuales y diseñar soluciones apropiadas para responder a estos retos.
Rodeada de pinos y encinas, Casa Loredo está implantada en una parcela alargada, con vistas abiertas hacia el nororiente. Desde esta posición privilegiada, sus habitantes pueden apreciar la ciudad de Santander (España) y, al fondo, la bahía.
La ubicación de la casa en el terreno permite que desde el acceso principal se vea, al fondo, el mar.
“El paisaje ha sido una prioridad en el diseño de la vivienda, concebida como un gran mirador. Sus amplias superficies acristaladas permiten una conexión plena con el entorno y refuerzan la sensación de proximidad al mar”, explican voceros de la firma española Zooco Estudio, responsable de la obra.
Muros pantalla de hormigón armado, alternados con paños de vidrio, configuran la estructura de la casa.
Este es el segundo proyecto unifamiliar del estudio dentro de su serie Nueva Arquitectura Vernacular del Cantábrico (NAVC), con la que busca reinterpretar las técnicas arquitectónicas tradicionales de la región, adaptándolas a las necesidades contemporáneas. Y esta obra es una declaración que demuestra que es posible combinar lo tradicional con lo actual.
“Muchas veces, las normas vigentes se basan en tradiciones sin actualizar, lo que supone un desafío al diseñar viviendas modernas que respeten el contexto y la historia del lugar”, aseguran desde Zooco Estudio.
Detalles del diseño de la casa
Esta casa es una declaración de intenciones en cuanto a materialidad, pues sus ambientes reflejan honestidad, autenticidad y respeto por la tradición, a la vez que se reinterpretan las técnicas constructivas vernáculas españolas para plantear un diseño contemporáneo.
Un claro ejemplo de esto es su fachada en mampostería de piedra caliza, una técnica artesanal de la región. “Este enfoque no solo permite que la vivienda se integre visualmente en su contexto natural, sino que también refuerza su identidad cantábrica”.
Así mismo, la madera aparece en elementos parciales de los paramentos y cobra protagonismo en los techos exteriores e interiores, dispuestos en lamas que enfatizan la direccionalidad de la casa hacia el mar; a su turno, la estructura está compuesta por muros pantalla de hormigón armado, alternados con paneles de vidrio, que configuran una arquitectura dinámica y funcional.
La orientación del proyecto implica una exposición directa a los vientos y lluvias del Cantábrico, lo que planteó un reto en materia de diseño. Para mitigar estos efectos, el equipo de arquitectos —conformado por Miguel Crespo Picot, Javier Guzmán Benito y Sixto Martín Martínez— emplearon estrategias como patios protegidos, porches y aleros que ofrecen refugio ante las inclemencias del clima.
Los porches y aleros proporcionan espacios cubiertos para las lluvias.
La distribución de la obra
En lo referente a su distribución, los arquitectos diseñaron una planta en forma de L para organizar el programa, con dos alas que funcionan de manera independiente o conjunta. Es así como la nave oriente-occidente contiene los espacios comunes y la habitación principal, la zona más utilizada de la casa. Por su parte, la nave sur-norte está reservada para las alcobas de invitados.
La disposición en el terreno de la casa es evidente en su entrada, donde las dos alas confluyen. A su vez, el juego de llenos y vacíos, junto con las transparencias, permite que el mar sea visible desde el acceso, reforzando la conexión con el paisaje.
Uno de los espacios más relevantes del proyecto es el área social, donde en una zona abierta confluyen todos los ambientes. La cocina se comporta como un módulo en medio del lugar, cuyo respaldo es lo primero que ven las personas al cruzar la puerta de acceso. A esta la apoyan una isla funcional, con una barra para dos sillas, y el comedor principal.
La orientación del proyecto implica una exposición directa a los vientos y lluvias cantábrico, lo que planteo un resto en materia de diseño.
Luego, siguiendo el recorrido por la zona social, una chimenea que cuelga de la cubierta separa sutilmente la cocina y el comedor de la sala, donde un sofá en L recuerda la forma de la planta de la casa. Este último espacio se enfrenta a un ventanal de piso a techo para aprovechar las vistas.
Casa Loredo es un ejemplo de cómo la tradición y la modernidad pueden convivir en armonía, proponiendo una arquitectura que dialoga con su entorno y responde a las necesidades actuales, sin perder su identidad.
Cinco puntos para destacar
1. Esta casa pertenece a la serie Nueva Arquitectura Vernacular del Cantábrico (NAVC), creada por la firma Zooco Estudio.
2. La materialidad de este proyecto refleja honestidad, autenticidad y respeto por la tradición.
3. En la fachada se usa mampostería de piedra caliza, técnica artesanal de la región.
4. La madera tiene relevancia en los techos tanto interiores como exteriores de la casa.
5. La forma en L de la planta permite que las alas funcionen independiente o conjuntamente.
El apartamento Elite, de Caribbean Beach Resort, el más reciente lanzamiento de la Constructora Marval en Playa Salguero (Santa Marta), tiene un área construida de 105 metros cuadrados y se caracteriza por ofrecer una combinación de amplitud, funcionalidad y comodidad, todo enmarcado en un entorno de resort de lujo frente al mar.
La distribución tipo split, también conocida como “mariposa”, separa inteligentemente la zona social de las alcobas, lo que permite una organización eficiente del espacio y más intimidad para sus ocupantes.
Tres amplias habitaciones complementan esta propuesta, donde los acabados han sido cuidadosamente pensados para que cada ambiente refleje el lujo y la elegancia de un hotel, sin perder la calidez de un hogar.
Es por esto que en su cocina abierta se destacan el mesón y salpicadero de piedra sinterizada, la grifería dorada de lujo, la campana extractora empotrada, los cajones de cierre lento, los vidrios color bronce y la iluminación LED por sensor.
Los baños de este apartamento también tienen acabados premium, como espejo con retroiluminación LED, lavamanos de concreto, mueble flotante y grifería dorada de lujo. Los clósets están elaborados en aglomerado melamínico, con iluminación interior LED y vidrios color bronce.
Elegancia y funcionalidad se unen para brindar a sus huéspedes una experiencia centrada en el bienestar, estilo y comodidad en el caribe colombiano.
Nos encanta de la propuesta de este apartamento:
1. La altura de 2.70 metros de piso a techo, que potencia la amplitud de sus espacios, ideales para descansar cómodamente frente al mar.
2. Los detalles cuidadosamente enfocados en resaltar las texturas.
3. La iluminación interior da calidez y elegancia a cada espacio.
Adicional, este proyecto de la Constructora Marval se destaca por ofrecer más de 30 amenidades tipo resort que complementan la experiencia de vivir frente al mar. El lobby de playa con cafetería y vista al horizonte plantea un ambiente pensado para relajarse, mientras que en las alturas, las piscinas bajo pérgola permiten disfrutar del sol y el paisaje desde otra perspectiva.
Entre sus múltiples espacios se encuentran un sport bar, áreas de coworking, zonas de juegos infantiles, wine cellar, dos salones de reuniones, lavandería comunal, jacuzzis, un wellness center, restaurante frente al mar, y áreas deportivas para prácticas como TRX, kickboxing y yoga.
Todo esto se suma a una propuesta de valor única que actualmente ofrece beneficios exclusivos de lanzamiento: posibilidad de comprar en primeras listas de precios, elegir las mejores vistas y ubicaciones, recibir hasta 20.000 millas Lifemiles y un kit de aires acondicionados.
La cocina que aparece en esta portada hace parte de la Casa Loredo, ubicada a orillas del mar Cantábrico (España). Desarrollada por la firma Zooco (@zoocoestudio), esta vivienda reinterpreta las técnicas arquitectónicas vernáculas, tradicionales de la región, adaptándolas a las necesidades contemporáneas.
Casa Loredo, Santander (España), obra por Zooco Estudio. Fotografía: David Zarzoso, cortesía Zooco Estudio.
Esa intención de conservar las estéticas y los métodos constructivos de una región en específico está presente en otros proyectos que publicamos en esta edición de AXXIS, que terminó siendo un homenaje a la restauración, al patrimonio y a la reinterpretación de las tradiciones.
Casa Ananda, Cabo del Sol en Baja California Sur, México, obra por Yturbe Taller de Arquitectura. Fotografía: Yturbe Taller de Arquitectura.
Por ejemplo, en la sección “Allá”, enfocada en destacar novedades en la industria a nivel internacional, hay una casa (@yturbetaller) en el Cabo del Sol (México), con un patio central que recuerda las viviendas coloniales, y también la historia de la restauración (@amaa_office) del Caffè Nazionale, en Arzignano (Italia).
Así mismo, publicamos una vivienda en Barichara (@alsar_atelier) y una en Boyacá (@cabida.arquitectura), que recientemente ganó el premio Lápiz de Acero (@lapizdeacero) en la categoría de Intervención de patrimonio.
Casa, Barichara, obra por Alsar Atelier. Fotografía: Mateo Pérez.
Además, en esta edición podrá encontrar un especial dedicado a resaltar las posibilidades de diseño de baños y otro que ofrece un abanico de opciones de pisos y acabados —por si está pensando en remodelar—.
Casa, Barichara, obra por Alsar Atelier. Fotografía: Mateo Pérez.
Las fotos y los textos de estos proyectos las puede encontrar en la revista impresa, que ya tienen los suscriptores en sus casas y a partir de hoy estará circulando en las principales librerías del país y en puntos de venta autorizados.
Fotografía de la portada: David Zarzoso (@david_zarzoso), cortesía Zooco Estudio.
Pensemos en Rogelio Salmona. Cuando pensamos en la arquitectura de una casa es usual remitirnos al contenedor, a los volúmenes, la estructura, las formas y los materiales que definen su generalidad. Muchos arquitectos se dedican al diseño de lo que podríamos llamar un cascarón o envolvente, que delimita el espacio y lo separa, en mayor o menor medida, del exterior.
La secuencia de las bóvedas de concreto define la espacialidad de la casa. El comedor está ubicado bajo una de ellas y es iluminado por una lámpara colgante.
No obstante, la disciplina también se ejerce a un nivel más cercano al cuerpo y a la cotidianidad de quienes habitan. Disponer objetos en una estancia con alguna intención funcional y estética es también hacer arquitectura. Así, el diseño interior se ocupa de lo que aparece entre el cascarón arquitectónico y las personas.
Una escultura de Édgar Negret anima una de las terrazas exteriores, bajo la sombra de una pérgola fundida en hormigón.
Estas dos formas de crear el entorno doméstico conviven y se complementan. En este proyecto, construido hace poco más de una década en los cerros de Bogotá, se coordinan de manera ejemplar para cualificar el espacio El diseño arquitectónico de esta residencia estuvo en manos del maestro Rogelio Salmona (1929-2007). El arquitecto planteó un sistema espacial a partir de dos naves, donde una contiene la zona social y de servicios, mientras la otra alberga las habitaciones. En medio de ambas, un espejo de agua atraviesa el proyecto y establece un punto de conexión entre los dos volúmenes a través de corredores cubiertos.
Esta obra recoge muchas de las búsquedas espaciales y formales de Rogelio Salmona. Aquí están presentes las cubiertas abovedadas, las escaleras en caracol, la subdivisión de áreas mediante cambios sutiles de nivel, la presencia del agua y la promenade arquitectónica que permite habitar los techos. El material predominante en este caso no es el ladrillo, sino el concreto fundido color champaña, que destaca la construcción entre la vegetación del lote.
El interiorismo dentro de este proyecto de Rogelio Salmona
Por otro lado, el interiorismo estuvo a cargo del arquitecto antioqueño David Restrepo, en cabeza de David Restrepo & Cía. Arquitectos, con la colaboración de la diseñadora Claudia Uribe. La apuesta del interiorismo consistió en perseguir las geometrías de los volúmenes y utilizar una paleta cromática que mimetice el mobiliario con los muros y bóvedas de concreto.
Los tonos y texturas de los tapices y materiales fueron seleccionados para amplificar la arquitectura del maestro, no para hacerle contraste. Las piezas especialmente diseñadas, como algunos muebles fijos, se plantearon con una proporción horizontal y extendida, de tal forma que no compitan con la espacialidad diversa de la vivienda.
Restrepo creó también los vestiers a la medida, en los que utilizó madera de cedro e implementó un sistema simple de iluminación con lámparas dirigidas. En los salones y habitaciones propuso tapetes que funcionan como fondo neutro para que sobre ellos se dispongan los muebles.
Un espejo de agua articula los dos volúmenes de la casa y crea un patio que se vincula con los ambientes y circulaciones de la residencia.
El amueblamiento incluyó piezas clásicas del mobiliario del siglo XX. Entre las sillas y mesas se encuentran obras de Charles y Ray Eames, Isamu Noguchi, Alvar Aalto, Gerrit Rietveld, Ron Arad y Le Corbusier. Una escultura de Édgar Negret anima el espacio exterior de la residencia, mientras un cuadro de Ana Mercedes Hoyos preside uno de los salones. La casa, con su arquitectura generosa y austera, se convierte en una especie de galería de arte y diseño gracias al interiorismo, pero es también un lugar para el descanso familiar.
La arquitectura de Rogelio Salmona y el interiorismo de David Restrepo se conjugan en una obra que persigue constantemente una relación con el entorno y las visuales. Mientras la primera busca la luz y la amplitud, la segunda propone lugares para el recogimiento. Dos arquitecturas que al unísono crean un ambiente doméstico atento al confort y desligado de las modas.
“Cuando hablamos de las placas Eterboard Design hay que tener presente que son de fibrocemento, material cuya principal característica es ser multipropósito; por este motivo, funcionan para aplicaciones en entrepisos, bases de cubierta, fachadas, muros internos y divisorios. Además, tienen bondades acústicas y térmicas”, explica Diego Joya Monroy, arquitecto especificador de Eternit, al hablar sobre este producto de la compañía colombiana.
Este proyecto en el oriente antioqueño es obra de Calitte Houses, estudio fundado por el arquitecto Simón Laverde.
Se podría decir que las placas Eterboard Design son un producto dos en uno: al ser un sistema de construcción en seco funcionan para cerramientos y, adicionalmente, tienen múltiples acabados que imitan materiales como la madera, la piedra y el ladrillo. Esto hace que las obras sean mucho más rápidas en su ejecución, lo cual reduce los costos.
La producción de estas placas es tan milimétrica que evita los sobresaltos cuando se ponen una junto a la otra, lo que facilita su instalación. “Así mismo, tenemos más de 27 referencias en los diseños, lo que las hace una gran herramienta para constructores, arquitectos y diseñadores”.
Más de Eterboard Design de Eternit
Otra de las ventajas de este material es que no es exclusivo para sistemas en seco. “Si mi proyecto ya está avanzado y necesito hacer uso de estas placas, puedo instalarlas fácilmente con una fijación química a un muro de mampostería ya existente”.
Por otra parte, los relieves que presentan en sus diseños, por ejemplo, en la referencia que imita la madera, les permiten a los diseñadores comenzar a componer a partir de las texturas que ofrece la placa. “Afortunadamente, se pueden hacer instalaciones tanto verticales como horizontales; las posibilidades son casi infinitas”, señala Joya.
De esta propuesta nos encanta:
1. Este sistema evita tener que preparar productos para el acabado final de la obra.
2. Se pueden instalar tanto en interior como exterior, con ciertas recomendaciones.
La renovación de imagen de la cadena colombiana Hornitos ha estado a cargo del arquitecto Juan Andrés Pérez, quien por intermedio de su firma JAP Arquitectura se encargó de hacer la conceptualización y el diseño de esta nueva cara, en la que materiales nobles como la madera son protagonistas indiscutibles.
En uno de sus más recientes puntos —todos han contado con el concurso de la firma A+DO Arquitectura—, se quiso “representar las montañas bogotanas con un recurso artístico que no fuera una pintura a mano, sino con un material que nos remontara a ellas a través de sus colores y texturas”, comenta el fundador de JAP Arquitectura.
Para lograr este objetivo, recurrieron a un pañete en tierra fabricado por la Fundación Tierraviva, en Barichara (Santander). “Aparte de ser un material noble, nos da regulación térmica y baja las ondas electromagnéticas. Así mismo, el color que logramos es el tono real de la tierra”.
Detalles de la materialidad usada en la renovación
Este acabado tiene, principalmente, tres componentes: arcilla, que le da elasticidad y adherencia; limos —un tipo de sedimento—, que otorgan un resultado más fino al finalizar la mezcla, y grava, que genera resistencia y fuerza. A estos se suman también arena, cal y fibras naturales —estas últimas ayudan a crear una red para prevenir futuras fisuras en el pañete—.
Es así, con un trabajo totalmente artesanal que comienza en las montañas de Santander, como este muro diseñado por JAP Arquitectura lleva a sus visitantes a un viaje por los colores, texturas y formas de las cordilleras de Colombia.
De esta obra nos encanta:
1. La utilización de materiales sostenibles y hechos a mano en Colombia.
2. La elaboración de estos pañetes es ciento por ciento artesanal.
En esta vivienda, diseñada por el arquitecto bogotano Alejandro Saldarriaga, fundador de Alsar Atelier, trabajada en colaboración con el arquitecto Germán Bahamón, se reinterpreta el lenguaje constructivo de Barichara mediante una mirada contemporánea, consciente del territorio y sus saberes.
Los clientes, una pareja joven con un marcado interés en el diseño y la sostenibilidad, buscaban una casa de descanso que no imitara la tradición local, sino que la releyera con nuevos ojos. Rechazaron fórmulas prefabricadas y decidieron acudir a Saldarriaga, entonces recién egresado de la Universidad de Harvard, atraídos por la frescura de su aproximación proyectual.
El encargo exigía algo más que una vivienda: pedía una reflexión sobre el habitar rural y una construcción posible dentro de los límites materiales, técnicos y económicos de la región.
Barichara carece de una industria del vidrio consolidada: las aperturas en sus construcciones, puertas y ventanas se suelen trabajar en madera. Las tejas y ladrillos se moldean a mano, pieza por pieza.
A partir de este conocimiento directo del contexto, Saldarriaga y su equipo optaron por articular la propuesta desde lo local: emplear la piedra extraída de la región, respetar los métodos de fabricación artesanal y asumir una lógica constructiva acorde con la mano de obra disponible. Pero más allá del repertorio material, lo que definió el gesto inicial fue una lectura atenta del paisaje.
La arquitectura dentro del casco urbano se define por muros blancos y puertas de colores visibles a escala peatonal, mientras que en la zona rural predomina la silueta de las cubiertas. “La reflexión fue pensar la cubierta como una hoja que cae de un árbol y se posa sobre la montaña”, explica Saldarriaga, en alusión al gesto formal que da sentido al proyecto.
A partir de esa imagen, el techo se convierte en el concepto rector del lote y de la estética del paisaje rural. Esa cubierta —una pendiente continua inclinada en dos direcciones— responde tanto al perfil del terreno como al deseo de crear una imagen reconocible desde la distancia. Para lograrlo, las tejas se dispusieron en diagonal, con el fin de resolver al mismo tiempo la evacuación del agua y aportar una estética singular.
La arquitectura de la vivienda
La casa está organizada en siete niveles, adaptados a la pendiente. Desde la cota más alta, donde se ubican los espacios privados —habitaciones y estudio—, se desciende progresivamente hacia la cocina, el comedor y las terrazas exteriores.
Esta secuencia espacial acompaña el recorrido natural del terreno y produce una experiencia arquitectónica fluida, en la que cada estancia parece abrir una nueva ventana sobre el paisaje.
Formalmente, la arquitectura se compone de volúmenes pétreos, blancos, que recuerdan los muros monolíticos tradicionales. Estos llenos se intercalan con vacíos habitables, creando un juego de opacidad y transparencia, sombra y luz. Algunas pequeñas horadaciones en la cubierta permiten el contacto con el cielo, así como el ingreso de la lluvia en patios y duchas.
El gesto tectónico en el techo, con su extensa esterilla de madera soportada por columnas y vigas dobles que expresan su jerarquía estructural, confiere unidad al conjunto.
La materialidad está cuidadosamente calibrada: un basamento construido en piedra local, empleada también en los suelos exteriores, contrasta con los tradicionales muros blancos de la región y con el concreto porcelanizado en tono ocre utilizado para los pisos interiores, que le otorga un carácter contemporáneo al espacio.
En medio de una paleta sobria, un muro amarillo acabado en pañete de tierra se destaca como elemento focal. Pensado inicialmente en tapia pisada y resuelto finalmente con una técnica local alternativa, el muro delimita la cocina, que no solo es el corazón funcional de la casa, sino su centro social.
La vida de esta pareja gira en torno a la cocina, a la comida y a los amigos, por lo que un comedor generoso, en lugar de la sala tradicional, se convirtió en el centro de gravedad de la vivienda, elección que marcó profundamente la organización del programa.
A lo largo del proceso constructivo se enfrentaron retos importantes. El acceso al lote era complejo y exigió soluciones improvisadas, como el uso de poleas para subir materiales por la montaña arcillosa; sin embargo, el trabajo con contratistas locales permitió una ejecución ajustada a la escala del lugar. Las formas geométricas no tradicionales y la cubierta de pendiente singular representaron grandes desafíos, pero se asumieron con entusiasmo y destreza.
Con esta propuesta se logra establecer una relación respetuosa y audaz, a la vez, con el paisaje. “Fue un ejercicio de buscar la innovación dentro de lo que los parámetros locales permiten”, comenta Saldarriaga, resumiendo la tensión constante entre lo nuevo y lo tradicional que atraviesa el proyecto.
Los arquitectos de Alsar Atelier no quieren camuflar ni poner de relieve la casa; más bien, la presentan con naturalidad. Es al mismo tiempo un gesto contemporáneo y una continuación de los ritmos constructivos del territorio. La vivienda, asentada en una pequeña franja del extenso lote, no coloniza, se posa. Y esa postura, que evita el cliché de lo rústico y el artificio de lo moderno, quizás sea su mayor virtud.
Cinco puntos para resaltar
1. Alsar Atelier explora una reinterpretación formal de la cubierta tradicional al incorporar una pendiente doble que responde a la topografía de la zona.
2. La vivienda, organizada en siete niveles escalonados, se adapta al terreno con una lógica de ocupación progresiva.
3. La materialidad combina basamentos de piedra local y concreto porcelanizado, articulando interior y exterior con continuidad tectónica.
4. El programa se organiza a partir de elementos sólidos monolíticos que dejan vacíos habitables, generando riqueza espacial.
5. En el diseño se privilegia la cocina-comedor como núcleo funcional, desplazando la noción clásica de sala principal.
En muchas de las obras, el piso es el último elemento en instalarse. Es ese acabado que cierra todo, que une las diversas áreas y se convierte en el hilo conductor del interiorismo.
En la propuesta de este apartamento, ubicado en el norte de Bogotá, diseñado por Nicole Sperling —de Nicole Sperling Arquitectura & Diseño—, se combinan elegancia y calidez para lograr un estilo atemporal. En este último punto el piso cumple un papel crucial, por lo que la arquitecta eligió un laminado de roble cepillado cálido, importado de Bélgica, “que aporta naturalidad y armonía a cada rincón”, comenta Marcelo Albornoz, director de Albornoz, empresa que suministró esta referencia.
La materialidad infaltable en este proyecto
La madera es relevante no solo en los pisos, sino también en el mobiliario realizado para esta casa, y combinada con tonos grises y taupé transforma este hogar en un refugio cálido y contemporáneo, donde las texturas de los materiales empleados realzan la elegancia de la propuesta.
“Nos encanta cómo el comedor principal y el comedor auxiliar se conectan de manera fluida con la cocina, creando un ambiente amplio y acogedor. El tapete artesanal de Hechizoo, con sus tonos vibrantes, añade un acento perfecto a esta composición de materiales nobles y diseño sofisticado”, concluye Marcelo. Instagram: @pisosalbornoz.
De esta propuesta de interiorismo nos encanta:
1. El color del roble natural utilizado para este piso.
2. La elección del suelo es crucial en todo proyecto de interiorismo.
3. En este apartamento, predominan los acabados con textura.